El blog de la yonqui embarazada

Si tú también has hecho de todo —vitaminas, yoga, acupuntura, resignación— y aún así piensas que la vida es injusta porque «una yonqui se queda embarazada y tú no»…
bienvenida.
Este blog es para ti.
Aquí hablamos sin filtro. Y sí, también nos reímos.

Bienvenida al blog

“La yonqui de mi barrio se queda embarazada… y yo, que hago todo bien, no.”

Si has dicho —o pensado— esta frase alguna vez, estás en el lugar correcto.

Este blog no se llama así por casualidad.
Se llama así porque esa frase es una grieta.
Una confesión disfrazada de rabia.
Una forma muy cruda —y muy real— de decir:


“No entiendo nada. Y ya no sé qué más hacer.”

Y aquí, en este rincón, hablamos justo de eso.
De lo que nadie cuenta en voz alta.
De lo que se piensa, se calla, se sufre… y a veces, también se ríe.

Porque sí, este blog es para ti:

  • Que haces todo bien, comes sano, no fumas, no bebes, meditas, haces ejercicio, te cuidas.
  • Que te sientes cada mes más frustrada mientras ves cómo otras lo consiguen sin querer.
  • Que has probado de todo… y aún así no llega.
  • Que alguna vez has sentido que ya no puedes más, pero sigues.

Y también es para ti, si un día te descubriste enganchada:

  • Al Test de ovulación.
  • Al Calendario fértil.
  • Al Foro de síntomas que encontraste en Google.
  • O a controlarlo todo.

Spoiler: todas somos un poco yonquis en este proceso.

No del crack, ni de la heroína, claro.
Pero sí de muchas de las cosas que repetimos sin parar en este duro proceso de la infertilidad.

Sin hablar del enganche a los“¿y si…?” Eso es droga dura. Y también desgasta. Agota mucho.

Por eso este blog no es médico.
Ni es un diario cursi de crecimiento personal.
Es un espacio donde se puede hablar claro, sin filtros ni culpa.
Donde nos reímos cuando se puede y lloramos cuando hace falta.
Donde soltamos el peso de tener que hacerlo todo perfecto.

Donde encontrarás algunos artículos que pueden interesarte.

Y sí, usamos la palabra “yonqui” como muchas lo hemos hecho en voz baja, en un mal día, entre amigas que entienden el dolor.
Con respeto por quienes enfrentan adicciones reales, y con consciencia de que aquí estamos hablando de otra cosa:
De cuando el deseo de ser madre se convierte en una obsesión silenciosa.

Aquí no hay juicios.
Hay verdad.

Bienvenida.
Este blog no cura. Pero alivia.
Y a veces… eso es lo que más necesitamos.

Scroll al inicio